
“Y los ojos prometen
Mientras la boca aguarda…”
Jorge Guillén
Las noches de sudor de madrugada, las bocas, luces apagadas y poco frío o mucho calor, clases de muslos salados –alados, abiertos y dispuestos a tu fuego; táctiles enseñanzas y la lengua larga y ágil, toda la fuerza del deseo en tus manos, el impulso impredecible de tu centro dentro de otros centros, no sé cuántos, es la oscilante marea de un ritmo que permite y penetra desde todo tú como un cabalgar profundo, sentido, desbordante de tan luminoso y tu deseo, te deseo, tú deseo ¿Qué más puede contarme tu cuerpo?