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lunes, 7 de julio de 2014

Imagino, imaginaba...

Imagino tu mano grande, tus dedos que caben perfectos en medio de mis piernas. Imagino tu perfecta espalda, tus hombros, tus clavículas, tu flamante pecho incendiado y la hermosura de tus ojos penetrándome tanto como todo tú mismo. 


Hay una fuerza que ejerces sobre mí, no sé si para la locura.

martes, 22 de febrero de 2011

Plegaria


Desde la desnudez entera de mis palabras acaricio los oídos de un romancero loco, de un danzante, de un melodioso hombre de palabra (s). Desde la delicada caricia que recorre cada letra convoco al anónimo de mi vida, al desliz perpetuo de mis sentidos. Buen orador pronuncia fuerte mi nombre y pídeme seguro que te siga, que te envenene y después quítame la ropa. Buen besador júrame certeza y eternidad; la devoción que suplican mis piernas, júrame tu vida, consagración envolvente y escandalosa, que tu amor me llene, que me mires, que me llames, que en tu fuerza se devele el deseo, que me encuentres… que existas…

viernes, 11 de febrero de 2011

¿Qué pasará ahora que todo ha pasado?


¿Qué pasará ahora que tus labios me han delineado, que tus dedos me han poseído, que tu centro me ha cabalgado y si te enamoras y continúas contemplando mi desnudez hasta caer en la cuenta de que algo muy dentro tuyo se ilumina, y si te quedas conmigo una, dos, tres mil y una noches, nomás para escucharme contar las todas historias de mi vida y para inventar todos esos cuentos en los que tú me salvas o me besas o me amas, de esos en los que ya no te vas y amaneces a mi lado?

domingo, 2 de enero de 2011


“Y los ojos prometen

Mientras la boca aguarda…”

Jorge Guillén

Las noches de sudor de madrugada, las bocas, luces apagadas y poco frío o mucho calor, clases de muslos salados –alados, abiertos y dispuestos a tu fuego; táctiles enseñanzas y la lengua larga y ágil, toda la fuerza del deseo en tus manos, el impulso impredecible de tu centro dentro de otros centros, no sé cuántos, es la oscilante marea de un ritmo que permite y penetra desde todo tú como un cabalgar profundo, sentido, desbordante de tan luminoso y tu deseo, te deseo, tú deseo ¿Qué más puede contarme tu cuerpo?

lunes, 19 de julio de 2010

Dieciséis


Cuando era niña soñaba grandes cosas, por alguna razón siempre he sentido que vine al mundo para hacer algo grande, para ser algo grande. Nunca había reparado en que mis planes de algún modo llegaban sólo hasta la universidad, después de eso el trabajo y la vida, nunca supe qué vida. Hoy que casi he vivido un cuarto de siglo, que he seguido el curso normal de las cosas, no sé si voy por buen camino. Las consecuencias de todo lo que hago a veces van mucho más lejos de lo que espero, a veces me llevan a otras cosas y a otras tantas que no esperaba, cosas, actos, todo me da la sensación de que estoy perdida entre tanto que he hecho y todo lo que cada día pareciera no voy a hacer; pero sigo siendo, sigo haciendo. Hoy ya no sé, de verdad hoy ya no sé hacia dónde ir, no estoy segura de mi próximo movimiento. Hoy me gustaría tener dieciséis y volver a soñar con todo esto.

miércoles, 14 de julio de 2010

Del curso de las cosas


Debajo de mi piel existes, estás en mi polvo, aunque no quiera te pienso un rato todos los días y saco a pasear las fotos en las que salimos con ojos brillosos y olorosos a puro amor. Como antes cuando te extrañaba mucho y dejaba que largo rato se escurrieran las pesadas gotas de llanto y de amor y de cursis suspiros, así me siento hoy, como cuando la vida se me vino encima porque adiviné que no regresarías nunca y que estaba dicho ya, que siempre te esperaría como te espero ahora que es de madrugada y no llamas y siento que me extrañas tanto porque las mentiras me dan el consuelo dulce y me quitan el valor del “para siempre”.

Así me siento hoy, algo me falta, algo me quitaron, sé qué es pero no puedo reponerlo y todo esto me da la sensación de que mis sueños no están en mis manos, que no hay salida fácil, que hay tantas cosas que no controlo, que no sé hasta cuándo voy a dejar de extrañarte tanto y cuánto más debo seguir en pie de guerra para que lo que quiero llegue a mí o para que mi corazón termine de estar listo para alguien más.