domingo, 13 de diciembre de 2009

Fantasma II


Hoy volvieron, no sé qué tan lejos iban ya, pero hoy volvieron brillando tus ojos, tus manos por un segundo, tus labios, y en esta cabeza y en este momento no cabe ya nada más que los recuerdos profundos de los días en los que mirabas hacia mí con ese brillo, en los que me acariciabas y el deseo, en los que me besabas como si fueras a morirte y todo tú me decías, porque lo decías y la manera en que lo decías, que querías estar conmigo siempre, que me amabas, que nunca dejarías de hacerlo. Esta noche de domingo todo va oscureciendo conmigo, en un silencio avasallante me consumo ante la esperanza negada, ante éste rotundo mar que revienta en mi luz y se vuelve hacia adentro atormentado. Pero qué hago a etas horas, éste día en el que todo lo que duele me revuelca y no se marcha. Me arrastra hacía ti tu fantasma, lo siento jalando fuerte; cada día lo intento, te borro o te ignoro o te niego, pero en mi desesperación me voy cansando, hoy no puedo amar, me lo dices en sueños, y sin querer creerlo mi respiro se hace lento y siento que bajo hasta tu tumba.

2 comentarios:

Luca dijo...

Hay recuerdos que jamás se van, sólo el tiempo y las ganas logran calmarlos...

Un saludo

Banjú -el memorioso- dijo...

no sabía que lo seguías actualizando xD.

Todos los recuerdos que quieras se van, se apaciguan, es cuestión de que los aceptes y tú ya no quieras recordarlos