
Hace tiempo de todo lo malo, de lo siniestro, de la oscuridad creadora de mi caos. Hace tiempo que los ojos míos, como le pasa a tantos, se han cansado de andar perdidos, de escurrirse viendo al cielo o al infinito. Ahora no sé, de verdad me he visto muchas veces en el espejo intentando reconocer lo que mis ojos dicen de mí. No sé, a veces una ráfaga de amor me asalta desde dentro y voy de nuevo iluminada a volcarme al mundo, hasta me sorprende la facilidad con que el aire me recibe, lo estable de mi vuelo y la altura. Pero no siempre es así, ya no dependo del clima ni de las cosas ni de las personas, también ya hace tiempo que aprendí a llevar mi pena sola, a confortarme y sanarme sola. No es fácil. Las heridas que sanan me arden de vez en cuando, me recuerdan que todavía no, que ahí sigue el fantasma que me jala y no me deja estar como quiero estar, ni sentir como sé que siento. Hay días en los que quiero estar tranquila, descansar de las alas, de los sueños y de las cosas que tanto me hacen recordarlo, no puedo. No sé, siento que puedo pero no todavía, no todos los días…¿Cuánto es mucho tiempo?